Un estudio publicado por “Journal of Clinical Sleep Medicine”, señala que los habitantes de Santiago son los que tienen más trastornos del mal dormir en comparación con cuatro ciudades latinoamericanas: Ciudad de México, Montevideo y Caracas.

Además los problemas del sueño en los santiaguinos, van de la mano con el uso de sedantes para poder conciliar un buen dormir: un 23,7%, muy por encima de las otras ciudades, seguida por Montevideo con 20,9%.

Por otra parte, la somnolencia diurna excesiva es otra de las variables que evidencian una mal índice en este ámbito, alcanzando un 22,7%, afectando más a las mujeres (23,4%) que a los hombres (21,6%).

Los chilenos también son los que más roncan y los con mayor somnolencia durante el día con un 22,7%

El insomnio como síntoma

El insomnio desde el punto de vista psicológico, descartando problemas fisiológicos, puede ser entendido como un síntoma. Algo no nos deja dormir y no nos deja soñar bien. En el sentido positivo, constituye un mensaje interno, desconocido para nuestro propio yo, y por eso a veces no sabemos porque no podemos dormir.

En ese sentido los síntomas aparte de los trastornos y malestares que nos provocan también son señales de alerta, de conflictos de intereses podríamos decir entre nuestros deseos, necesidades y exigencias. Por cierto, cuando estos son muy agudos y persistentes se requiere que esté acompañado por supervisión médica para no causar problemas mayores, como puede ser en este caso, por ejemplo, no poder dormir por varios días o muy poco, lo que origina una serie de dificultades fisiológicas y agravar más la situación inicial. En ese sentido, un tratamiento farmacológico por ejemplo, debe tener como finalidad estabilizar el ánimo y reducir los molestares más agudos, pero para poder tener la disposición de indagar en las causas y fuente de conflicto emocional interno que nos deja conciliar el sueño. Pero la supresión artificial del síntoma solo hará que este vuelva a emerger con mayor intensidad o de otra manera.

Higiene del sueño para dormir: 7 medidas

La higiene del sueño consiste en una serie de rutinas para limitar los efectos de malas costumbre para un sueño de calidad y reparador

  1.  Acostarse siempre a la misma hora.
  2.  Evitar la siesta incluso cuando se ha dormido mal
  3.  Tener un ambiente acogedor en el dormitorio, sin iluminación, sin ruidos y con aromas y colores relajantes,
  4. Empezar a relajarse una hora antes de dormir, desconectar de los problemas haciendo alguna actividad agradable y meterse en la cama visualizando una imagen tranquila son algunos de los pasos que pueden ayudarte a evitar el insomnio.
  5. Evitar la exposición a luz brillante a última hora como por ejemplo, la destellada por los aparatos tecnológicos. Los celulares y aparatos electrónicos como tablets y computadores, emiten una luz azul. El problema es que biológicamente nuestro cuerpo entiende que la luz roja tipo “atardecer“ significa que es hora de dormir. Es ahí cuando se secreta la hormona del sueño llamada melatonina. Al contrario de esto, la luz azul de la mañana, le avisa al cuerpo que es hora de despertarse.
  6. Evitar las cenas copiosas y el alcohol, así como el ejercicio físico justo antes de ir a dormir. bebidas como el café o el té deben ceñirse a las primeras horas del día.
  7. Aplicar alguna técnica de respiración que permita la relajación, logrando un patrón respiratorio constante y tranquilo y disminuir la frecuencia cardiaca. Una de las más conocida es la llamada 4-7-8 :
  • Cierra tu boca e inhala el aire a través de la nariz. Cuenta hasta cuatro.
  • Aguanta la respiración durante siete segundos.
  • Expira completamente el aire de tus pulmones durante ocho segundo Aplicada con una secuencia de más de 3 veces. Por supuesto si esta te hace sentir mal, física o emocionalmente, consultar a tu médico
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